El Málaga CF se ha convertido en el punto de inflexión para las sequías goleadoras de los delanteros rivales. Cuatro atacantes han encontrado la red contra el equipo blanquiazul en las últimas semanas, agravando la grave situación del club en La Liga. El equipo, colista con solo cuatro puntos en nueve jornadas, ha encajado 18 goles, un promedio de dos por partido, y lleva cinco encuentros sin ganar, con un balance de dos empates y tres derrotas. Esta racha reciente de cero victorias, dos empates y tres derrotas refleja su difícil momento, con un total de solo seis goles a favor y una diferencia de -12.

La tendencia se confirmó el pasado domingo en La Rosaleda. En la derrota por 5-2 ante la Real Sociedad, Take Kubo abrió el marcador a los tres minutos, poniendo fin a una sequía de casi diez meses. Su compañero Mikel Oyarzabal, que no marcaba desde el 9 de mayo, anotó un doblete. El islandés Orri Óskarsson también estrenó su cuenta particular. Este partido dejó al Málaga CF en el último puesto de la clasificación, con solo cuatro puntos tras nueve jornadas, a siete puntos de la salvación. El equipo se encuentra a una abismal distancia de 23 puntos del líder, el Barcelona.

Una puerta abierta

El fenómeno no es nuevo. En la jornada anterior, el 9 de octubre, Bryan Zaragoza marcó su primer gol con el Espanyol tras más de nueve meses sin ver puerta, en el empate 1-1. Unos días antes, el 20 de septiembre, Iván Azón estrenó su registro goleador con el Getafe precisamente ante el Málaga, acabando con una racha de diez partidos oficiales sin marcar, en la derrota por 1-0. La defensa malaguista, que ha encajado 18 goles, aparece una y otra vez como el antídoto perfecto para las crisis de los delanteros. Los resultados recientes, con derrotas ante Villarreal (1-3) y Celta Vigo (1-1), completan un balance de cero victorias en las últimas cinco salidas.

Mientras los rivales celebran, los atacantes del Málaga luchan por encontrar consistencia. Adrián Niño y Pablo Martínez anotaron en el último partido, pero el equipo lleva cinco encuentros sin ganar, con un balance de dos empates y tres derrotas. Con un promedio de menos de un gol por partido, la urgencia ofensiva es máxima. El equipo ha marcado solo seis goles en toda la temporada, una cifra que contrasta con los 18 encajados y subraya su profundo desequilibrio.

La próxima oportunidad para revertir la dinámica llega este viernes, 23 de octubre, en Mendizorrotza ante un Alavés que ocupa la séptima plaza. El entrenador Juanfran Funes buscará la fórmula para que su equipo deje de ser el remedio de las sequías ajenas y encuentre su propio camino a la victoria. El objetivo es claro: sumar los tres puntos para intentar salir del farolillo rojo y poner fin a una racha negativa que ya se prolonga durante más de un mes. Para ello, deberán mejorar un récord de cero victorias, cuatro empates y cinco derrotas en lo que va de campeonato.

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