En un partido donde se enfrentaron a un rival complicado, Málaga mostró una notable disciplina táctica en su victoria sobre Almería. Desde el primer minuto, el equipo tomó la iniciativa, presionando la salida del balón del rival y forzando errores. La alineación utilizada por el entrenador fue clave, con un enfoque claro en la presión alta y el control del medio campo.

Con Ibon Badiola y H. Abaida dominando el centro del campo, Málaga pudo neutralizar las ofensivas del Almería casi por completo. Cada vez que Almería intentaba avanzar, el trío de mediocampistas regresaba rápidamente a su posición, asegurando que no hubiera espacios abiertos.

En el ataque, Pablo Arriaza y David Larrubia se combinaron eficazmente, creando chances y manteniendo a la defensa rival en constante preocupación. La conexión entre estos dos fue fundamental para el desarrollo de las jugadas ofensivas, y el gol que marcaron llegó justo en el momento adecuado.

Este triunfo no solo aumenta la confianza del equipo, sino que también demuestra que el técnico tiene un plan bien estructurado en su enfoque. Con el derbi ante el Real Betis a la vuelta de la esquina, queda por ver si Málaga puede repetir esta solidez táctica y llevarse los tres puntos.