El Málaga CF de Funes, también conocido como el Funesbuque en redes sociales, es algo más que un cuerpo técnico y 25 jugadores. El equipo blanquiazul ha conseguido ser una auténtica familia donde todos sus integrantes, suplentes y titulares tienen una vital importancia. El entrenador de Loja ha logrado que todos sus futbolistas se sientan importantes y una prueba de ello son ya las famosas charlas que tienen lugar en el vestuario malaguista antes de los partidos importantes. Brasanac ante el Eibar, con gol incluido luego; la de Ramón Enríquez cuando aún estaba lesionado y no podía participar; o la de Víctor García, sin minutos en el último mes, en el partido clave en Zaragoza, han dejado claro cómo funciona la maquinaria del cuadro de Martiricos de puertas para adentro. Todo empezó a hacerse público en el duelo de La Rosaleda ante el Valladolid. Ramón Enríquez tomaba la palabra en un momento en el que el mediocentro de Órgiva llevaba un año sin entrar en una convocatoria. El futbolista granadino firmó un discurso memorable para sus compañeros. Esa charla desveló que otro jugador sin mucha importancia, en lo que a minutos se refiere, había sido importante en la charla previa al partido. "Señores, después de la charla de Jokin, tenemos que agradecer en nombre de todos el ejemplo que eres, lo buena persona que eres y la alegría que nos transmites. Si todos los que estamos aquí somos un poquito más como Jokin, hoy estamos a un paso de lograr el que va a ser el primer objetivo. Si todos somos un poquito más como Jokin, vamos a estar muchísimo más cerca. Hoy es un día para pensar en todos los que lo estamos pasando mal. Pastor, Moussa, Luismi, lo que están pasando Haitam, Darko… Somos una familia. Si todos ponemos nuestro grano de arena, no sólo jugadores, todos... no sólo vamos a lograr este primer objetivo, es que vamos a lograr cosas muy bonitas y nuestro nombre va a estar en la historia", fueron las palabras del capitán malacitano. En el partido contra el Eibar, Darko Brasanac fue el encargado de dar el discurso a sus compañeros antes y después del partido. "Tenéis que estar orgullosos de lo que tenemos aquí. Un vestuario así no se vive todas las temporadas, veros currar es una pasada. Tenemos que seguir así. Disfrutar, confianza en el compañero y a ganar", espetó el serbio. Un Brasanac que después del partido intentó dar la réplica, pero sus compañeros no le dejaron terminar aclamando sus palabras a pulmón. La última charla corrió a cargo de otro eterno suplente en esta segunda vuelta. Un Víctor García que tomó la palabra para hablar de la ilusión de toda una ciudad. "Nos lo hemos ganado. La segunda vuelta que hemos hecho no es normal. Nos hemos ganado el derecho a soñar y tener en pie con ilusión a toda una ciudad", decía el tramo más intenso de la charla del lateral catalán. Las charlas del Málaga de Funes y sus jugadores son ya tan famosas como las películas con las que el entrenador aterrizó en el vestuario del primer equipo cuando en el mes de noviembre el Málaga estaba en puestos de descenso a Primera RFEF.